PROBABILIDAD, ESTADÍSTICA Y TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES: LO NORMAL Y LO ANORMAL PARA DARWIN Y GALTON.
Teoría de la Evolución de las Especies y la Probabilidad Bayesiana:
En
medio del ambiente cultural propio de la sociedad victoriana, que
aplaudía los prejuicios que descalificaban el alma de las personas a
partir de las características externas de su apariencia física, se
observa que Charles Darwin (1809−1882) desarrolló y le agregó a este
cuadro de ideas el concepto que hacia falta para explicar el origen de
la diversidad de características anatómicas y biológicas observadas en
la especie humana: la teoría de la «evolución de las especies por selección natural».
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Charles
Darwin estudió medicina en la Universidad de Edimburgo y luego teología
en Cambridge, sin terminar ninguna de las dos carreras, pero durante
ese periodo de estudios aprendió la labor de taxidermista, profundizó
en la biología, la zoología, la botánica, la clasificación de los
insectos y la geología o historia natural. Gracias a esos conocimientos
en 1831 fue admitido como naturalista del equipo de científicos del
barco HMS Beagle, que tenían la misión de darle la vuelta al
mundo recorriendo costas y numerosas islas del Atlántico Sur, del
Pacífico, Australia y Nueva Zelanda para recoger muestras de flora, de
fauna y de rocas, las cuales luego paulatinamente eran enviadas desde
puertos firmes a la Universidad de Cambridge para su posterior
clasificación y análisis.
Este
viaje de exploración concluyó en 1836, y Darwin por su excelente
trabajo descriptivo de las especies encontradas fue reconocido en
Cambridge como un gran naturalista, pero él pensaba ir más allá, pues
con fundamento en las similitudes observadas en las estructuras óseas y
en los órganos de los cientos de pájaros, reptiles, tortugas y monos
que embalsamó, dibujó y describió, tenía la idea de que una ley natural
regía todas esas semejanzas y no la simple Providencia Divina.
En verdad Darwin en cierto modo aplicó en su investigación la Probabilidad Bayesiana
retomada y desarrollada recientemente por Laplace, pues así como este
último consideró que el estado actual del universo era consecuencia de
un origen probable que se puede calcular y a su vez era causa de un
futuro probable que se puede proyectar, del mismo modo Darwin sabía que
la estructura biológica actual de las especies era consecuencia de un
pasado evolutivo probable que se puede precisar y a su vez es la causa
de una evolución futura que ya está en marcha.
Durante
20 años Darwin se dedicó a reflexionar sobre su hipótesis bayesiana
para perfeccionarla, mientras recaudaba más pruebas y evidencias
contrastando las opiniones y las obras de otros investigadores. Así,
Darwin profundizó en las obras de Jean Baptiste Lamarck (1744−1829),
quien había expuesto la tesis de que los órganos de los seres vivos son
una característica que se transmite por herencia biológica entre las generaciones,
los órganos a su vez surgen y evolucionan para cumplir una función
específica, y a su vez la necesidad de cumplir una función específica
está determinada por las exigencias del medio ambiente en que vive el
respectivo organismo, razón por la cual las especies presentan tanta
diversidad de órganos y de funciones acordes al ambiente en que viven.
Darwin
también profundizó en las ideas del economista inglés Thomas Malthus
(1766−1834), quien había observado que en la Naturaleza cuando
proliferan los conejos también aumenta el número de zorros que se
alimentan de esos conejos hasta casi llevarlos a la extinción, momento
en el cual la superpoblación de zorros también se reduce por causa de
la hambruna ante la escasez de conejos, y así los pocos conejos
sobrevivientes aprovechan esa tregua y ante la escasez de los zorros
vuelven a prosperar y a multiplicarse hasta alcanzar la superpoblación,
la cual a su vez representa una abundancia de alimento que vuelve a
disparar el crecimiento favorable de la población de zorros, y así
sucesivamente en un ciclo demográfico de aumentos y descensos que se
repite una y otra vez. Pero Malthus con fundamento en este ejemplo de
la Naturaleza además calculó, a base de registros estadísticos, que la
población humana tendía a duplicar su tamaño cada 25 años, mientras que
el crecimiento de la cantidad de recursos naturales y alimenticios
disponibles siempre tenía un límite fijo, además de que la raza humana no tenía ningún depredador superior que menguara su crecimiento demográfico
de forma cíclica, por lo que Malthus consideraba que ciertos hechos
trágicos como los desastres naturales, las epidemias, las hambrunas y
las guerras actuaban como mecanismos útiles para reducir la
superpoblación humana, la cual en todo caso seguía creciendo sin un
límite previsible, salvo que los gobiernos adoptasen medidas efectivas
para evitar esa situación.
Las
tesis demográficas y económicas de Malthus influyeron decisivamente en
Darwin, quien así pudo afirmar que en la Naturaleza aquellas especies
que desarrollan los órganos más efectivos que les sirven para
procurarse el alimento en todo momento, reproducirse exitosamente,
adaptarse a los cambios adversos y sobrevivir a los depredadores, son
las especies más fuertes que logran perpetuarse transmitiendo
hereditariamente esas características favorables a su descendencia, en
un ciclo que al ocurrir repetidamente durante muchos años va originando
que los descendientes más lejanos tengan un mayor nivel de perfección biológica que sus ancestros originales.
La
gran diferencia observada en las formas de los picos de los pinzones
que habitaban en Sudamérica frente a los que habitaban en las islas
Galápagos, sirvieron como una prueba para que Darwin afirmara que todos
los pinzones eran descendientes de una sola especie originaria, sólo
que con el correr del tiempo se habían adaptado a los diferentes
ambientes que habitaban y sus picos adquirieron diversas formas para
aprovechar más eficientemente los insectos y los frutos específicos que
existen en cada lugar. El ambiente impone las condiciones para
seleccionar a las especies, pues aquéllas que se adaptan más
eficientemente y son más fuertes son las que sobreviven, mientras que
aquéllas que no lo logran van camino hacia la extinción. El relato
bíblico hablaba de una creación de las especies que ocurrió de forma
milagrosa, pacífica, armónica, amigable, pero lo que Darwin había
descubierto era que todas las especies actualmente existentes, incluida
la especie humana, no eran más que fruto de una larga y siniestra historia de evolución
marcada por las constantes luchas entre los más fuertes, la
depredación, el egoísmo individualista en el acaparamiento de los
recursos naturales, el oportunismo por sobrevivir, la extinción de los
más débiles, etc.
Darwin
expuso los resultados de su hipótesis Bayesiana más probable para
explicar el origen y la diversidad de las especies en una obra titulada
On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life
la cual sólo fue publicada hasta 1859, y una vez hecho esto, no quedaba
más que aplicar la misma hipótesis Bayesiana al origen de la especie
humana, lo cual fue expuesto en su obra The descent of man, and selection in relation to sex
publicada en 1871, en la cual por primera vez Darwin mencionó la
hipótesis de que el ser humano evolutivamente estaba emparentado con
los simios.
Por
supuesto, las tesis de Darwin no fueron aceptadas por los defensores de
la teología que creían a pie juntillas en el relato bíblico de la
creación, ni por ciertos grupos de científicos que aún veían muy
nebulosos e improbables ciertos conceptos como el de la transmisión
hereditaria de las características favorables, la adaptación al
ambiente, los ciclos requeridos para el surgimiento de caracteres
favorables a lo largo de varias generaciones, etc. Incluso una ola de
fuertes sermones dominicales, críticas teológicas, caricaturas,
escritos satíricos, pasquines, intentos de censura y panfletos
insultantes acompañaron el resto de los días de Darwin por causa de la
publicación de sus obras. Solamente posteriores investigaciones y
descubrimientos realizados por los naturalistas, los zoólogos y los
agricultores en el campo de la mejora artificial de las variedades
vegetales y en el campo del mejoramiento de las razas de las crías de
caballos, perros y ovinos mediante el cruce de los mejores ejemplares,
así como el redescubrimiento de los trabajos pioneros del monje Johann Gregor Mendel (1822−1884) sobre la
transmisión genética de los caracteres biológicos en las plantas, permitieron
confirmar plenamente la hipótesis evolucionista de Darwin.
Cuando
las gentes, basadas solamente en el sentido común, se acostumbran a
creer que es totalmente verídica determinada imagen ideal que tienen
sobre la marcha del orden natural, se pueden llevar una desagradable
sorpresa y reaccionar desfavorablemente cuando nuevas verdades
descubiertas sustentadas en la Probabilidad Inversa conducen a
una imagen totalmente diferente sobre la misma realidad que es
compartida con el investigador. Quienes aprenden a usar la Probabilidad
Inversa para ver el mundo de otra manera, conformado por variables e
interrelaciones que los demás no pueden siquiera imaginar, suelen
sufrir la incomprensión, la burla, la persecución y la censura del
prójimo. Charles Darwin no fue la excepción, y por eso se hicieron
cientos de caricaturas, almanaques satíricos, panfletos, sermones
dominicales, etc., en los cuales se hacia mofa sobre la influencia que
aún ejercía la lejana herencia de los gusanos o la lejana herencia de
los simios que formaba parte de la esencia evolutiva de Darwin.
Para
que una hipótesis valorada mediante la aplicación de la Probabilidad
Inversa de Bayes se vuelva una verdad de la Naturaleza debidamente
aceptada y concluyente, es necesario recaudar nuevas pruebas que
confirmen o descarten el valor matemático asignado a la hipótesis.
Darwin sustentó probatoriamente su hipótesis evolucionista hasta donde
pudo, teniendo en cuenta los descubrimientos más recientes realizados
en su tiempo, incluso abarcando el estudio de los primeros hallazgos de
restos fósiles de hombres primitivos que la mayoría de científicos aún
clasificaban como simples restos de monos o chimpancés que había vivido
en el pasado.
En su obra The descent of man, and selection in relation to sex (1871), Darwin mostró las semejanzas existentes entre la estructura ósea de las extremidades superiores
del ser humano y la estructura ósea de las extremidades superiores en
monos, chimpancés, mamíferos, reptiles, aves, etc. También mostró cómo
los embriones y fetos de reptiles, aves, mamíferos y el ser humano son
todos muy semejantes en sus primeros estadios de gestación y sólo se
diferencian definitivamente en los últimos meses antes del nacimiento,
semejanzas todas éstas que indican el nexo común evolutivo que
siguieron las diferentes especies que antecedieron al ser humano. En su
obra The expression of the emotions in man and animals (1872), Darwin mostró que incluso las conductas y expresiones faciales de la especie humana tienen cierta semejanza evolutiva con las conductas y expresiones
que instintivamente son realizadas por otras especies animales cuando
expresan agresión, miedo, placer, dolor, etc., y para probar su tesis
Darwin empleó las fotografías de actores, mujeres y niños en las poses
expresivas estudiadas.
En
síntesis, Darwin inductivamente postuló su hipótesis evolucionista,
pero además, hasta donde le fue posible según el estado de conocimiento
de su tiempo, aportó pruebas suficientes para confirmar la validez de
esa hipótesis.
La Distribución Normal en la Propagación de la Herencia Biológica más Favorable para la Supervivencia:
Sir
Francis Galton (1822−1911), primo de Charles Darwin, fue un hombre
autodidacta que siempre realizó estudios e ingeniosas investigaciones
por su propia cuenta, y así llegó a proponer diversas contribuciones en
los campos de las matemáticas, la estadística, la ingeniería, la
biología humana, la geografía, la psicología y la meteorología.
En efecto, Galton recuperó los corolarios de Abraham de Moivre sobre el «Método de los Cuadrados Medios»
que últimamente había sido axiomatizado y entrelazado al uso de la
estadística en las obras de Laplace, Gauss y Poisson, y así Galton fue
el primero en bautizar como «Distribución Normal de la Probabilidad»
los valores dispersos en torno de un valor central que se obtienen
mediante ese método y que son representados por la línea curva en forma
de campana (la denominada «Campana de Gauss»). Galton luego aplicó
reiteradamente la Distribución Normal y la estadística al estudio de
diversos fenómenos de la Naturaleza, convencido de que esa forma de
distribución de la probabilidad era la que mejor explicaba su «comportamiento normal» aparentemente aleatorio o caótico, lo cual es el fundamento del actual Teorema del Límite Central.
Así,
influenciado por las tesis evolucionistas de su primo Darwin, Galton se
dedicó a estudiar científicamente las variaciones anatómicas,
biológicas y de la conducta existentes en la especie humana, para lo
cual obviamente era necesario establecer en primer lugar cuál es el
prototipo central que define la «normalidad» de la especie humana y
cuáles son los ejemplares «anormales» que por defecto o por exceso se
alejan de las características ideales de ese prototipo central, lo cual
se podía calcular a través de la medición estadística de un creciente
número de sujetos para luego aplicar la Distribución Normal a los
resultados finales registrados.
De este modo, entre 1870 y 1890 Galton realizó numerosos experimentos de fisiognomía y de antropometría para medir estadísticamente las características anatómicas exteriores
de una gran diversidad de sujetos sometidos a su observación, y así
concluyó, por ejemplo, que había observado que los sujetos
descendientes de padres muy altos tienden a ser algo más bajos que sus
progenitores, y que por el contrario, los sujetos descendientes de
padres muy bajos suelen ser algo más altos que sus progenitores, y por
tanto en ambos casos existe una clara tendencia a que los descendientes
se acerquen en cuanto a su estatura a la media de la población general
estudiada. Esto le sirvió a Galton para ser el primero en postular el
concepto de Regresión hacia la Media, que consiste en suponer
que en muchos fenómenos una posible tendencia creciente o decreciente
observada en su comportamiento puede realmente deberse a unas
circunstancias aleatorias que temporalmente afectan el comportamiento
normal esperado del fenómeno, pero que luego al desaparecer esas
circunstancias anormales incontrolables o desconocidas es natural que
ocurra una regresión en el comportamiento del fenómeno que nuevamente
tiende hacia la media o hacia el valor normal esperado. En otras
palabras, el concepto de la Regresión hacia la Media implica reconocer
que aún en los experimentos más controlados y sometidos a condiciones
de laboratorio es posible que temporalmente se «cuelen por la puerta de
atrás» ciertas variables desconocidas, inadvertidas o fortuitas que
pueden ocasionar que el valor final obtenido en el experimento sea
mayor o sea menor al valor promedio esperado, pero si tales variables
desconocidas y los sesgos que producen logran ser determinados y
excluidos científicamente, entonces se puede encontrar el verdadero
valor medio hacia el cual generalmente debe tender el experimento.
Este
concepto también llevó a Galton a estudiar las relaciones matemáticas
que se establecen entre las variables, pues cuando diversas variables
actúan simultáneamente en la formación de un mismo proceso o fenómeno,
siguiendo cada una un comportamiento regular o aleatorio, siendo
dependientes o independientes entre sí, pueden incidir de diferentes
maneras en el crecimiento o en el decrecimiento de las variables
finales observadas por el analista, es decir, Galton fue el primero en
sugerir y estudiar el concepto de Correlación entre Variables,
así como los análisis sobre este concepto llevaron a Galton a concluir
que existen amplias diferencias matemáticas en la forma como las
distintas variables actúan sobre el comportamiento final de un
fenómeno, idea que es el origen de los modernos conceptos de Causas
Aditivas y Causas Multiplicativas tan usados actualmente en el campo de
la experimentación.
Galton
también profundizó en la tesis desarrollada por Laplace y Gauss en el
sentido de que los errores respecto de un valor verdadero tienden a
ocurrir siguiendo la línea curva de la campana de la Distribución
Normal, para lo cual Galton diseñó un artilugio mecánico conocido como
el «Quincunx», que servía para producir de forma automática y aleatoria
mediciones arbitrarias respecto de un valor central, demostrando así
que el conjunto final de todos los resultados erróneos obtenidos
mediante ese aparato se dispersaban y se concentraban siguiendo la
línea curva y los límites de la Distribución Normal de la probabilidad.
Galton también aplicó la medición estadística, el estudio de las
correlaciones entre las variables y la Distribución Normal de la
probabilidad al campo de los cambios climáticos, lo cual le permitió
elaborar pronósticos meteorológicos más acertados, demostrando que
incluso las fluctuaciones impredecibles del clima se concentran y se
dispersan respecto de unos valores centrales.
A
continuación Galton aplicó el estudio de las correlaciones entre
variables y la Distribución Normal a la teoría evolucionista
desarrollada por su primo Darwin, pues Galton deseaba saber si en la
evolución y la supervivencia de las especies era más influyente la herencia biológica que recibía el individuo (Nature) o los estímulos recibidos del medio ambiente durante su crianza (Nurture),
para lo cual Galton recogió diversos datos sobre hombres eminentes de
la sociedad, y constató que los padres que eran sobresalientes en algún
campo (en la política, en el estudio, en el trabajo, la milicia, las
artes, los deportes, etc.) generalmente tenían hijos que también eran
sobresalientes, por lo que concluyó que la explicación radicaba en la
transmisión hereditaria de las características favorables a los
descendientes y no tanto en la buena crianza o educación recibida. En
otras palabras, para Galton la herencia biológica es la variable más
influyente en la perfección evolutiva de las especies, y por tanto, si
un individuo tiene una buena herencia biológica, sobresaldrá y logrará
el éxito no importa si es criado en un ambiente pobre o difícil,
mientras que los individuos que tienen una pobre herencia biológica a
la larga no lograrán el éxito independientemente de nacer y ser criados
en un ambiente muy favorable.
Estas
debatibles ideas de Galton lo impulsaron a crear la ciencia de la
«Eugenesia», la cual tiene como meta lograr por medios artificiales el permanente mejoramiento de la herencia biológica de la especie humana,
es decir, se basa en estudiar, identificar y llegar a controlar las
variables que inciden en la transmisión de las características
biológicas favorables de los padres a los descendientes.
En
síntesis, las investigaciones de Galton demostraron que la Distribución
Normal también servía como modelo ideal para explicar no sólo la forma
como tienden a distribuirse los errores experimentales, sino también la
manera como tienden a distribuirse las fluctuaciones meteorológicas y
la manera como se distribuyen o reparten las características biológicas
en las especies vivientes y en la especie humana.
Galton, con fundamento en la «Ley de Frecuencia del Error» (Teorema del Límite Central),
realizó diferentes experimentos de medición estadística de las
características físicas y anatómicas de una gran variedad de
individuos, convencido de que en la especie humana existen ciertas
características biológicas favorables que son las «más ideales» y que
sólo son reunidas en la estructura biológica de un reducido número de
individuos, mientras que la gran mayoría de la población se aleja por
defecto o por exceso respecto de ese prototipo humano, alejamiento que
puede ser mínimo o amplio según el caso. Los conceptos de normalidad y
de anormalidad pesan bastante en todas las investigaciones realizadas
por Galton.
La imagen superior fue publicada en la obra de Galton titulada Inquiries into human faculty and its development
(1883), y consiste en que Galton tomó los negativos de las fotos de
diferentes convictos por robo no violento y luego los superpuso usando
2, 3 o más negativos colocados uno sobre otro, hasta obtener así varias
imágenes finales de rostros compuestos que supuestamente se acercaban a
la «media ideal» o prototipo de este tipo de delincuentes
(parte superior de la imagen), y el mismo procedimiento luego lo aplicó
Galton usando los negativos de las fotos de individuos que en el
ejército le servían honrosamente a la Corona Británica como oficiales o
como soldados, y así obtuvo finalmente las imágenes de rostros
compuestos que se aproximaban a la media ideal del prototipo de «hombre
honesto y normal de la sociedad» (parte inferior de la imagen).
La Medición Estadística en la Antropometría, la Biométrica y la Eugenesia:
En
1884 Galton quedó a cargo de la dirección del Laboratorio para la
Investigación Antropométrica inaugurado en Londres, y así durante 6
años respecto de numerosos sujetos experimentales sometidos a su
observación recaudó registros estadísticos de las medidas anatómicas,
la proporción de los cuerpos, la densidad de los músculos, la forma del
rostro, la forma de las manos, el ancho y alto de la frente, las
protuberancias craneales, etc., todo lo cual le sirvió para
complementar su teoría de que las características biológicas favorables
para la supervivencia y la evolución también se reparten aleatoriamente
entre la especie humana siguiendo los lineamientos de la Distribución
Normal.
Incluso en esos años Galton desarrolló lo que se conoce como el «Método Biométrico»,
que en cierto modo es una prolongación de los viejos estudios sobre
fisiognomía realizados en el pasado por otros investigadores, pues con
el Método Biométrico Galton pretendía medir la inteligencia y la
racionalidad de los individuos observados mediante la medición del
tamaño de sus cráneos, la velocidad de reacción a los estímulos
eléctricos, la fuerza con que aprietan el puño, la velocidad para
resolver acertijos, etc., técnicas que desde entonces fueron
incorporadas en el naciente campo experimental de la psicología. Un
gran resultado de estas investigaciones fue el descubrimiento de las
«huellas dactilares», las cuales Galton notó que eran unas
características anatómicas individuales que no tenían la misma forma en
todos los humanos, y desde entonces las huellas dactilares se
convirtieron en un valioso instrumento para la identificación de las
personas y para las investigaciones policiales. Estos son ejemplos de
la manera tan ingeniosa como Galton aplicaba la estadística y la
Distribución Normal al estudio de la esencia humana.
Francis
Galton fue uno de los primeros investigadores en aplicar la estadística
y la Distribución Normal de la probabilidad al estudio de los problemas
referentes a la transmisión de la herencia biológica señalados en la
teoría evolucionista de su primo Darwin. También aplicó esas
herramientas matemáticas para realizar pronósticos más acertados en el
campo de la meteorología. Igualmente, se valió de esos instrumentos
para fundamentar sus diversos estudios antropométricos sobre las
medidas, las proporciones y las clasificaciones de las características
anatómicas de los seres humanos.
Realmente
Galton cultivó en diversos campos del saber la creencia de que todos
los fenómenos de la Naturaleza tienden a ocurrir aproximándose en su
comportamiento a la Distribución Normal de la probabilidad, cumpliendo
la denominada «Ley de Frecuencia del Error» (hoy conocida como el Teorema del Límite Central). En efecto, en su obra titulada Natural inheritance
(1889), Galton afirmó que: «Yo no conozco algo tan inclinado a
impresionar la imaginación humana como la forma tan maravillosa del
orden cósmico expresada en la “Ley de Frecuencia del Error”. Esta ley
habría sido personificada y deificada por los griegos, si ellos la
hubieran conocido. Es una ley que reina con serenidad y en completo
autocontrol, entre la confusión más salvaje observable. En medio de la
más grande chusma, o en medio de la más clara anarquía, allí reina su
más perfecta oscilación. Es la ley suprema de la “Sinrazón”. Siempre
que una muestra grande de elementos caóticos se tome en la mano y se
ordene acorde a su magnitud, una forma insospechada y más bonita de
regularidad demuestra haber estado latente allí desde el principio.»
Para
Galton todos los fenómenos observables del universo newtoniano
determinista, al ocurrir una y otra vez siguiendo la regularidad,
siempre deberían arrojar unos mismos valores ideales medibles, pero
como la gran mayoría de los fenómenos ocurren mediante una combinación
de diversas variables (causas) que interactúan entre sí de forma
incontrolable, entonces es natural que algunas veces los valores
finales del fenómeno sean inferiores o sean superiores al valor ideal
que normalmente debería ser observado, pero aún en medio de esa
aparente incertidumbre caótica de la Naturaleza es posible encontrar
tendencias, regresiones y agrupamientos de los resultados observados
respecto de un valor central, siguiendo el modelo de la Distribución
Normal.
Galton en su obra Inquiries into human faculty and its development (1883), con fundamento en sus primeros experimentos antropométricos, dio nacimiento a la ciencia de la «Eugenesia»,
es decir, como lo muestra la imagen, aquella disciplina que como un
enorme árbol se nutre de los aportes de todas las ciencias existentes
con el único propósito de «mejorar la evolución de la especie humana»,
de allí que el término eugenesia signifique la «ciencia de los bien
nacidos».
Galton era un convencido de que los caracteres biológicos favorables heredados por un individuo (Nature)
eran los que determinaban su éxito en la supervivencia evolutiva, por
tanto, si en una sociedad había personas dominantes, fuertes, ágiles,
talentosas, ricas, poderosas, sanas, sobresalientes en las ciencias, la
política y las artes, era porque poseían la «herencia biológica buena»
que les permitía alcanzar sus objetivos de sobrevivencia por encima de
las circunstancias sociales impuestas por el ambiente (Nurture),
mientras que personas como los pobres, los proletarios, los vagos, los
alcohólicos, los delincuentes, las prostitutas, los habitantes de
pueblos colonizados, los incapacitados, los idiotas, etc., eran sujetos
que portaban la «herencia biológica mala» y por eso no lograban
sobreponerse a las circunstancias sociales. El argumento de Galton es
clasista y discriminatorio, propio de los prejuicios que prevalecían en
la sociedad victoriana, pero para él se trata de un argumento científico sustentado en la estadística y en la Teoría de la Probabilidad:
pocos sujetos de la especie humana reúnen la herencia biológica buena,
mientras que la gran mayoría se alejan por defecto o por exceso
respecto del prototipo ideal. La conclusión de Galton fue obvia: era
necesario que la sociedad hiciera algo ante la proliferación de
nacimientos en las clases inferiores, porque ese incremento suponía el
«peligro evolutivo de que pululen los mediocres deteriorando las
cualidades hereditarias de toda la especie».
En
los años siguientes la estadística y la Teoría de la Probabilidad a
través del desarrollo de la eugenesia tendrían fuertes repercusiones
sociales y políticas, mediante las acciones concretas que adoptaron los
diferentes gobiernos en su afán de mejorar el patrimonio biológico de
sus poblaciones sometidas, útil recurso natural muy importante para
permitir la expansión económica, militar y política de las naciones.