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PROBABILIDAD, ESTADÍSTICA Y TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES: LO NORMAL Y LO ANORMAL PARA DARWIN Y GALTON.

Teoría de la Evolución de las Especies y la Probabilidad Bayesiana:

En medio del ambiente cultural propio de la sociedad victoriana, que aplaudía los prejuicios que descalificaban el alma de las personas a partir de las características externas de su apariencia física, se observa que Charles Darwin (1809−1882) desarrolló y le agregó a este cuadro de ideas el concepto que hacia falta para explicar el origen de la diversidad de características anatómicas y biológicas observadas en la especie humana: la teoría de la «evolución de las especies por selección natural». 

Charles Darwin. Hipótesis bayesianas para explicar el origen y evolución de las especies.

Charles Darwin estudió medicina en la Universidad de Edimburgo y luego teología en Cambridge, sin terminar ninguna de las dos carreras, pero durante ese periodo de estudios aprendió la labor de taxidermista, profundizó en la biología, la zoología, la botánica, la clasificación de los insectos y la geología o historia natural. Gracias a esos conocimientos en 1831 fue admitido como naturalista del equipo de científicos del barco HMS Beagle, que tenían la misión de darle la vuelta al mundo recorriendo costas y numerosas islas del Atlántico Sur, del Pacífico, Australia y Nueva Zelanda para recoger muestras de flora, de fauna y de rocas, las cuales luego paulatinamente eran enviadas desde puertos firmes a la Universidad de Cambridge para su posterior clasificación y análisis.

Este viaje de exploración concluyó en 1836, y Darwin por su excelente trabajo descriptivo de las especies encontradas fue reconocido en Cambridge como un gran naturalista, pero él pensaba ir más allá, pues con fundamento en las similitudes observadas en las estructuras óseas y en los órganos de los cientos de pájaros, reptiles, tortugas y monos que embalsamó, dibujó y describió, tenía la idea de que una ley natural regía todas esas semejanzas y no la simple Providencia Divina.

En verdad Darwin en cierto modo aplicó en su investigación la Probabilidad Bayesiana retomada y desarrollada recientemente por Laplace, pues así como este último consideró que el estado actual del universo era consecuencia de un origen probable que se puede calcular y a su vez era causa de un futuro probable que se puede proyectar, del mismo modo Darwin sabía que la estructura biológica actual de las especies era consecuencia de un pasado evolutivo probable que se puede precisar y a su vez es la causa de una evolución futura que ya está en marcha. 

Durante 20 años Darwin se dedicó a reflexionar sobre su hipótesis bayesiana para perfeccionarla, mientras recaudaba más pruebas y evidencias contrastando las opiniones y las obras de otros investigadores. Así, Darwin profundizó en las obras de Jean Baptiste Lamarck (1744−1829), quien había expuesto la tesis de que los órganos de los seres vivos son una característica que se transmite por herencia biológica entre las generaciones, los órganos a su vez surgen y evolucionan para cumplir una función específica, y a su vez la necesidad de cumplir una función específica está determinada por las exigencias del medio ambiente en que vive el respectivo organismo, razón por la cual las especies presentan tanta diversidad de órganos y de funciones acordes al ambiente en que viven.

Darwin también profundizó en las ideas del economista inglés Thomas Malthus (1766−1834), quien había observado que en la Naturaleza cuando proliferan los conejos también aumenta el número de zorros que se alimentan de esos conejos hasta casi llevarlos a la extinción, momento en el cual la superpoblación de zorros también se reduce por causa de la hambruna ante la escasez de conejos, y así los pocos conejos sobrevivientes aprovechan esa tregua y ante la escasez de los zorros vuelven a prosperar y a multiplicarse hasta alcanzar la superpoblación, la cual a su vez representa una abundancia de alimento que vuelve a disparar el crecimiento favorable de la población de zorros, y así sucesivamente en un ciclo demográfico de aumentos y descensos que se repite una y otra vez. Pero Malthus con fundamento en este ejemplo de la Naturaleza además calculó, a base de registros estadísticos, que la población humana tendía a duplicar su tamaño cada 25 años, mientras que el crecimiento de la cantidad de recursos naturales y alimenticios disponibles siempre tenía un límite fijo, además de que la raza humana no tenía ningún depredador superior que menguara su crecimiento demográfico de forma cíclica, por lo que Malthus consideraba que ciertos hechos trágicos como los desastres naturales, las epidemias, las hambrunas y las guerras actuaban como mecanismos útiles para reducir la superpoblación humana, la cual en todo caso seguía creciendo sin un límite previsible, salvo que los gobiernos adoptasen medidas efectivas para evitar esa situación.

Las tesis demográficas y económicas de Malthus influyeron decisivamente en Darwin, quien así pudo afirmar que en la Naturaleza aquellas especies que desarrollan los órganos más efectivos que les sirven para procurarse el alimento en todo momento, reproducirse exitosamente, adaptarse a los cambios adversos y sobrevivir a los depredadores, son las especies más fuertes que logran perpetuarse transmitiendo hereditariamente esas características favorables a su descendencia, en un ciclo que al ocurrir repetidamente durante muchos años va originando que los descendientes más lejanos tengan un mayor nivel de perfección biológica que sus ancestros originales. 

La gran diferencia observada en las formas de los picos de los pinzones que habitaban en Sudamérica frente a los que habitaban en las islas Galápagos, sirvieron como una prueba para que Darwin afirmara que todos los pinzones eran descendientes de una sola especie originaria, sólo que con el correr del tiempo se habían adaptado a los diferentes ambientes que habitaban y sus picos adquirieron diversas formas para aprovechar más eficientemente los insectos y los frutos específicos que existen en cada lugar. El ambiente impone las condiciones para seleccionar a las especies, pues aquéllas que se adaptan más eficientemente y son más fuertes son las que sobreviven, mientras que aquéllas que no lo logran van camino hacia la extinción. El relato bíblico hablaba de una creación de las especies que ocurrió de forma milagrosa, pacífica, armónica, amigable, pero lo que Darwin había descubierto era que todas las especies actualmente existentes, incluida la especie humana, no eran más que fruto de una larga y siniestra historia de evolución marcada por las constantes luchas entre los más fuertes, la depredación, el egoísmo individualista en el acaparamiento de los recursos naturales, el oportunismo por sobrevivir, la extinción de los más débiles, etc. 

Darwin expuso los resultados de su hipótesis Bayesiana más probable para explicar el origen y la diversidad de las especies en una obra titulada On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life la cual sólo fue publicada hasta 1859, y una vez hecho esto, no quedaba más que aplicar la misma hipótesis Bayesiana al origen de la especie humana, lo cual fue expuesto en su obra The descent of man, and selection in relation to sex publicada en 1871, en la cual por primera vez Darwin mencionó la hipótesis de que el ser humano evolutivamente estaba emparentado con los simios.

Por supuesto, las tesis de Darwin no fueron aceptadas por los defensores de la teología que creían a pie juntillas en el relato bíblico de la creación, ni por ciertos grupos de científicos que aún veían muy nebulosos e improbables ciertos conceptos como el de la transmisión hereditaria de las características favorables, la adaptación al ambiente, los ciclos requeridos para el surgimiento de caracteres favorables a lo largo de varias generaciones, etc. Incluso una ola de fuertes sermones dominicales, críticas teológicas, caricaturas, escritos satíricos, pasquines, intentos de censura y panfletos insultantes acompañaron el resto de los días de Darwin por causa de la publicación de sus obras. Solamente posteriores investigaciones y descubrimientos realizados por los naturalistas, los zoólogos y los agricultores en el campo de la mejora artificial de las variedades vegetales y en el campo del mejoramiento de las razas de las crías de caballos, perros y ovinos mediante el cruce de los mejores ejemplares, así como el redescubrimiento de los trabajos pioneros del monje Johann Gregor Mendel (1822−1884) sobre la transmisión genética de los caracteres biológicos en las plantas, permitieron confirmar plenamente la hipótesis evolucionista de Darwin.

Caricatura de la herencia de simio en Charles Darwin.
Caricatura de la evolución de Darwin desde los gusanos hasta los monos.

Cuando las gentes, basadas solamente en el sentido común, se acostumbran a creer que es totalmente verídica determinada imagen ideal que tienen sobre la marcha del orden natural, se pueden llevar una desagradable sorpresa y reaccionar desfavorablemente cuando nuevas verdades descubiertas sustentadas en la Probabilidad Inversa conducen a una imagen totalmente diferente sobre la misma realidad que es compartida con el investigador. Quienes aprenden a usar la Probabilidad Inversa para ver el mundo de otra manera, conformado por variables e interrelaciones que los demás no pueden siquiera imaginar, suelen sufrir la incomprensión, la burla, la persecución y la censura del prójimo. Charles Darwin no fue la excepción, y por eso se hicieron cientos de caricaturas, almanaques satíricos, panfletos, sermones dominicales, etc., en los cuales se hacia mofa sobre la influencia que aún ejercía la lejana herencia de los gusanos o la lejana herencia de los simios que formaba parte de la esencia evolutiva de Darwin.

Comparación de similitudes en los fetos de diferentes especies.
The expression of the emotions in man and animals (1872)

Para que una hipótesis valorada mediante la aplicación de la Probabilidad Inversa de Bayes se vuelva una verdad de la Naturaleza debidamente aceptada y concluyente, es necesario recaudar nuevas pruebas que confirmen o descarten el valor matemático asignado a la hipótesis. Darwin sustentó probatoriamente su hipótesis evolucionista hasta donde pudo, teniendo en cuenta los descubrimientos más recientes realizados en su tiempo, incluso abarcando el estudio de los primeros hallazgos de restos fósiles de hombres primitivos que la mayoría de científicos aún clasificaban como simples restos de monos o chimpancés que había vivido en el pasado.

En su obra The descent of man, and selection in relation to sex (1871), Darwin mostró las semejanzas existentes entre la estructura ósea de las extremidades superiores del ser humano y la estructura ósea de las extremidades superiores en monos, chimpancés, mamíferos, reptiles, aves, etc. También mostró cómo los embriones y fetos de reptiles, aves, mamíferos y el ser humano son todos muy semejantes en sus primeros estadios de gestación y sólo se diferencian definitivamente en los últimos meses antes del nacimiento, semejanzas todas éstas que indican el nexo común evolutivo que siguieron las diferentes especies que antecedieron al ser humano. En su obra The expression of the emotions in man and animals (1872), Darwin mostró que incluso las conductas y expresiones faciales de la especie humana tienen cierta semejanza evolutiva con las conductas y expresiones que instintivamente son realizadas por otras especies animales cuando expresan agresión, miedo, placer, dolor, etc., y para probar su tesis Darwin empleó las fotografías de actores, mujeres y niños en las poses expresivas estudiadas.

En síntesis, Darwin inductivamente postuló su hipótesis evolucionista, pero además, hasta donde le fue posible según el estado de conocimiento de su tiempo, aportó pruebas suficientes para confirmar la validez de esa hipótesis.

La Distribución Normal en la Propagación de la Herencia Biológica más Favorable para la Supervivencia:

Francis Galton. Uso de la Distribución Normal en la antropometría y la eugenesia.

Sir Francis Galton (1822−1911), primo de Charles Darwin, fue un hombre autodidacta que siempre realizó estudios e ingeniosas investigaciones por su propia cuenta, y así llegó a proponer diversas contribuciones en los campos de las matemáticas, la estadística, la ingeniería, la biología humana, la geografía, la psicología y la meteorología.

En efecto, Galton recuperó los corolarios de Abraham de Moivre sobre el «Método de los Cuadrados Medios» que últimamente había sido axiomatizado y entrelazado al uso de la estadística en las obras de Laplace, Gauss y Poisson, y así Galton fue el primero en bautizar como «Distribución Normal de la Probabilidad» los valores dispersos en torno de un valor central que se obtienen mediante ese método y que son representados por la línea curva en forma de campana (la denominada «Campana de Gauss»). Galton luego aplicó reiteradamente la Distribución Normal y la estadística al estudio de diversos fenómenos de la Naturaleza, convencido de que esa forma de distribución de la probabilidad era la que mejor explicaba su «comportamiento normal» aparentemente aleatorio o caótico, lo cual es el fundamento del actual Teorema del Límite Central. 

Así, influenciado por las tesis evolucionistas de su primo Darwin, Galton se dedicó a estudiar científicamente las variaciones anatómicas, biológicas y de la conducta existentes en la especie humana, para lo cual obviamente era necesario establecer en primer lugar cuál es el prototipo central que define la «normalidad» de la especie humana y cuáles son los ejemplares «anormales» que por defecto o por exceso se alejan de las características ideales de ese prototipo central, lo cual se podía calcular a través de la medición estadística de un creciente número de sujetos para luego aplicar la Distribución Normal a los resultados finales registrados.

De este modo, entre 1870 y 1890 Galton realizó numerosos experimentos de fisiognomía y de antropometría para medir estadísticamente las características anatómicas exteriores de una gran diversidad de sujetos sometidos a su observación, y así concluyó, por ejemplo, que había observado que los sujetos descendientes de padres muy altos tienden a ser algo más bajos que sus progenitores, y que por el contrario, los sujetos descendientes de padres muy bajos suelen ser algo más altos que sus progenitores, y por tanto en ambos casos existe una clara tendencia a que los descendientes se acerquen en cuanto a su estatura a la media de la población general estudiada. Esto le sirvió a Galton para ser el primero en postular el concepto de Regresión hacia la Media, que consiste en suponer que en muchos fenómenos una posible tendencia creciente o decreciente observada en su comportamiento puede realmente deberse a unas circunstancias aleatorias que temporalmente afectan el comportamiento normal esperado del fenómeno, pero que luego al desaparecer esas circunstancias anormales incontrolables o desconocidas es natural que ocurra una regresión en el comportamiento del fenómeno que nuevamente tiende hacia la media o hacia el valor normal esperado. En otras palabras, el concepto de la Regresión hacia la Media implica reconocer que aún en los experimentos más controlados y sometidos a condiciones de laboratorio es posible que temporalmente se «cuelen por la puerta de atrás» ciertas variables desconocidas, inadvertidas o fortuitas que pueden ocasionar que el valor final obtenido en el experimento sea mayor o sea menor al valor promedio esperado, pero si tales variables desconocidas y los sesgos que producen logran ser determinados y excluidos científicamente, entonces se puede encontrar el verdadero valor medio hacia el cual generalmente debe tender el experimento. 

Este concepto también llevó a Galton a estudiar las relaciones matemáticas que se establecen entre las variables, pues cuando diversas variables actúan simultáneamente en la formación de un mismo proceso o fenómeno, siguiendo cada una un comportamiento regular o aleatorio, siendo dependientes o independientes entre sí, pueden incidir de diferentes maneras en el crecimiento o en el decrecimiento de las variables finales observadas por el analista, es decir, Galton fue el primero en sugerir y estudiar el concepto de Correlación entre Variables, así como los análisis sobre este concepto llevaron a Galton a concluir que existen amplias diferencias matemáticas en la forma como las distintas variables actúan sobre el comportamiento final de un fenómeno, idea que es el origen de los modernos conceptos de Causas Aditivas y Causas Multiplicativas tan usados actualmente en el campo de la experimentación.

Galton también profundizó en la tesis desarrollada por Laplace y Gauss en el sentido de que los errores respecto de un valor verdadero tienden a ocurrir siguiendo la línea curva de la campana de la Distribución Normal, para lo cual Galton diseñó un artilugio mecánico conocido como el «Quincunx», que servía para producir de forma automática y aleatoria mediciones arbitrarias respecto de un valor central, demostrando así que el conjunto final de todos los resultados erróneos obtenidos mediante ese aparato se dispersaban y se concentraban siguiendo la línea curva y los límites de la Distribución Normal de la probabilidad. Galton también aplicó la medición estadística, el estudio de las correlaciones entre las variables y la Distribución Normal de la probabilidad al campo de los cambios climáticos, lo cual le permitió elaborar pronósticos meteorológicos más acertados, demostrando que incluso las fluctuaciones impredecibles del clima se concentran y se dispersan respecto de unos valores centrales. 

A continuación Galton aplicó el estudio de las correlaciones entre variables y la Distribución Normal a la teoría evolucionista desarrollada por su primo Darwin, pues Galton deseaba saber si en la evolución y la supervivencia de las especies era más influyente la herencia biológica que recibía el individuo (Nature) o los estímulos recibidos del medio ambiente durante su crianza (Nurture), para lo cual Galton recogió diversos datos sobre hombres eminentes de la sociedad, y constató que los padres que eran sobresalientes en algún campo (en la política, en el estudio, en el trabajo, la milicia, las artes, los deportes, etc.) generalmente tenían hijos que también eran sobresalientes, por lo que concluyó que la explicación radicaba en la transmisión hereditaria de las características favorables a los descendientes y no tanto en la buena crianza o educación recibida. En otras palabras, para Galton la herencia biológica es la variable más influyente en la perfección evolutiva de las especies, y por tanto, si un individuo tiene una buena herencia biológica, sobresaldrá y logrará el éxito no importa si es criado en un ambiente pobre o difícil, mientras que los individuos que tienen una pobre herencia biológica a la larga no lograrán el éxito independientemente de nacer y ser criados en un ambiente muy favorable.

Estas debatibles ideas de Galton lo impulsaron a crear la ciencia de la «Eugenesia», la cual tiene como meta lograr por medios artificiales el permanente mejoramiento de la herencia biológica de la especie humana, es decir, se basa en estudiar, identificar y llegar a controlar las variables que inciden en la transmisión de las características biológicas favorables de los padres a los descendientes. 

En síntesis, las investigaciones de Galton demostraron que la Distribución Normal también servía como modelo ideal para explicar no sólo la forma como tienden a distribuirse los errores experimentales, sino también la manera como tienden a distribuirse las fluctuaciones meteorológicas y la manera como se distribuyen o reparten las características biológicas en las especies vivientes y en la especie humana.

Imagen de Inquiries into human faculty and its development (1883)

Galton, con fundamento en la «Ley de Frecuencia del Error» (Teorema del Límite Central), realizó diferentes experimentos de medición estadística de las características físicas y anatómicas de una gran variedad de individuos, convencido de que en la especie humana existen ciertas características biológicas favorables que son las «más ideales» y que sólo son reunidas en la estructura biológica de un reducido número de individuos, mientras que la gran mayoría de la población se aleja por defecto o por exceso respecto de ese prototipo humano, alejamiento que puede ser mínimo o amplio según el caso. Los conceptos de normalidad y de anormalidad pesan bastante en todas las investigaciones realizadas por Galton.

La imagen superior fue publicada en la obra de Galton titulada Inquiries into human faculty and its development (1883), y consiste en que Galton tomó los negativos de las fotos de diferentes convictos por robo no violento y luego los superpuso usando 2, 3 o más negativos colocados uno sobre otro, hasta obtener así varias imágenes finales de rostros compuestos que supuestamente se acercaban a la «media ideal» o prototipo de este tipo de delincuentes (parte superior de la imagen), y el mismo procedimiento luego lo aplicó Galton usando los negativos de las fotos de individuos que en el ejército le servían honrosamente a la Corona Británica como oficiales o como soldados, y así obtuvo finalmente las imágenes de rostros compuestos que se aproximaban a la media ideal del prototipo de «hombre honesto y normal de la sociedad» (parte inferior de la imagen).

La Medición Estadística en la Antropometría, la Biométrica y la Eugenesia:

En 1884 Galton quedó a cargo de la dirección del Laboratorio para la Investigación Antropométrica inaugurado en Londres, y así durante 6 años respecto de numerosos sujetos experimentales sometidos a su observación recaudó registros estadísticos de las medidas anatómicas, la proporción de los cuerpos, la densidad de los músculos, la forma del rostro, la forma de las manos, el ancho y alto de la frente, las protuberancias craneales, etc., todo lo cual le sirvió para complementar su teoría de que las características biológicas favorables para la supervivencia y la evolución también se reparten aleatoriamente entre la especie humana siguiendo los lineamientos de la Distribución Normal.

Incluso en esos años Galton desarrolló lo que se conoce como el «Método Biométrico», que en cierto modo es una prolongación de los viejos estudios sobre fisiognomía realizados en el pasado por otros investigadores, pues con el Método Biométrico Galton pretendía medir la inteligencia y la racionalidad de los individuos observados mediante la medición del tamaño de sus cráneos, la velocidad de reacción a los estímulos eléctricos, la fuerza con que aprietan el puño, la velocidad para resolver acertijos, etc., técnicas que desde entonces fueron incorporadas en el naciente campo experimental de la psicología. Un gran resultado de estas investigaciones fue el descubrimiento de las «huellas dactilares», las cuales Galton notó que eran unas características anatómicas individuales que no tenían la misma forma en todos los humanos, y desde entonces las huellas dactilares se convirtieron en un valioso instrumento para la identificación de las personas y para las investigaciones policiales. Estos son ejemplos de la manera tan ingeniosa como Galton aplicaba la estadística y la Distribución Normal al estudio de la esencia humana.

Francis Galton fue uno de los primeros investigadores en aplicar la estadística y la Distribución Normal de la probabilidad al estudio de los problemas referentes a la transmisión de la herencia biológica señalados en la teoría evolucionista de su primo Darwin. También aplicó esas herramientas matemáticas para realizar pronósticos más acertados en el campo de la meteorología. Igualmente, se valió de esos instrumentos para fundamentar sus diversos estudios antropométricos sobre las medidas, las proporciones y las clasificaciones de las características anatómicas de los seres humanos.

Realmente Galton cultivó en diversos campos del saber la creencia de que todos los fenómenos de la Naturaleza tienden a ocurrir aproximándose en su comportamiento a la Distribución Normal de la probabilidad, cumpliendo la denominada «Ley de Frecuencia del Error» (hoy conocida como el Teorema del Límite Central). En efecto, en su obra titulada Natural inheritance (1889), Galton afirmó que: «Yo no conozco algo tan inclinado a impresionar la imaginación humana como la forma tan maravillosa del orden cósmico expresada en la “Ley de Frecuencia del Error”. Esta ley habría sido personificada y deificada por los griegos, si ellos la hubieran conocido. Es una ley que reina con serenidad y en completo autocontrol, entre la confusión más salvaje observable. En medio de la más grande chusma, o en medio de la más clara anarquía, allí reina su más perfecta oscilación. Es la ley suprema de la “Sinrazón”. Siempre que una muestra grande de elementos caóticos se tome en la mano y se ordene acorde a su magnitud, una forma insospechada y más bonita de regularidad demuestra haber estado latente allí desde el principio.»

Para Galton todos los fenómenos observables del universo newtoniano determinista, al ocurrir una y otra vez siguiendo la regularidad, siempre deberían arrojar unos mismos valores ideales medibles, pero como la gran mayoría de los fenómenos ocurren mediante una combinación de diversas variables (causas) que interactúan entre sí de forma incontrolable, entonces es natural que algunas veces los valores finales del fenómeno sean inferiores o sean superiores al valor ideal que normalmente debería ser observado, pero aún en medio de esa aparente incertidumbre caótica de la Naturaleza es posible encontrar tendencias, regresiones y agrupamientos de los resultados observados respecto de un valor central, siguiendo el modelo de la Distribución Normal.

Distribución Normal y Eugenesia.

Galton en su obra Inquiries into human faculty and its development (1883), con fundamento en sus primeros experimentos antropométricos, dio nacimiento a la ciencia de la «Eugenesia», es decir, como lo muestra la imagen, aquella disciplina que como un enorme árbol se nutre de los aportes de todas las ciencias existentes con el único propósito de «mejorar la evolución de la especie humana», de allí que el término eugenesia signifique la «ciencia de los bien nacidos».

Galton era un convencido de que los caracteres biológicos favorables heredados por un individuo (Nature) eran los que determinaban su éxito en la supervivencia evolutiva, por tanto, si en una sociedad había personas dominantes, fuertes, ágiles, talentosas, ricas, poderosas, sanas, sobresalientes en las ciencias, la política y las artes, era porque poseían la «herencia biológica buena» que les permitía alcanzar sus objetivos de sobrevivencia por encima de las circunstancias sociales impuestas por el ambiente (Nurture), mientras que personas como los pobres, los proletarios, los vagos, los alcohólicos, los delincuentes, las prostitutas, los habitantes de pueblos colonizados, los incapacitados, los idiotas, etc., eran sujetos que portaban la «herencia biológica mala» y por eso no lograban sobreponerse a las circunstancias sociales. El argumento de Galton es clasista y discriminatorio, propio de los prejuicios que prevalecían en la sociedad victoriana, pero para él se trata de un argumento científico sustentado en la estadística y en la Teoría de la Probabilidad: pocos sujetos de la especie humana reúnen la herencia biológica buena, mientras que la gran mayoría se alejan por defecto o por exceso respecto del prototipo ideal. La conclusión de Galton fue obvia: era necesario que la sociedad hiciera algo ante la proliferación de nacimientos en las clases inferiores, porque ese incremento suponía el «peligro evolutivo de que pululen los mediocres deteriorando las cualidades hereditarias de toda la especie».

En los años siguientes la estadística y la Teoría de la Probabilidad a través del desarrollo de la eugenesia tendrían fuertes repercusiones sociales y políticas, mediante las acciones concretas que adoptaron los diferentes gobiernos en su afán de mejorar el patrimonio biológico de sus poblaciones sometidas, útil recurso natural muy importante para permitir la expansión económica, militar y política de las naciones.

FUENTES DE CONSULTA:

FOUCAULT, Michel. El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica. Ed. Siglo XXI, 1966.

FOUCAULT, Michel. Genealogía del racismo. Ed. de la Piqueta, Madrid, 1992.

FOUCAULT, Michel. Los anormales. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1999

HALD, Anders. A history of mathematical statistics from 1750 to 1930.  John Wiley & Sons, New York, 1998.  

KOYRE, Alexandre. Estudio de historia del pensamiento científico. Editorial Siglo XXI, Ciudad de México, 1978.

STIGLER, Stephen. The history of statistics: the measurement of uncertainty before 1900.  Belknap Press/Harvard University Press, 1990.

WIKIPEDIA. Consulta de los términos: Anthropology; Anthropometry; Charles Darwin; Eugenics; Evolution; Francis Galton; History of Statistics; Medical Gaze; Nature or Nurture; Normal Distribution; Scientific Racism.

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